Conclusión

En España tenemos un sistema político parlamentario. Esto significa que los votos de los ciudadanos en las elecciones se traducen en asientos que ocuparán parlamentarios de los partidos a los que se ha votado. Para que este propósito se cumpla, la asignación de esos asientos a los distintos partidos políticos debe ser lo más fiel posible a los votos de los ciudadanos.

La ley electoral actual, debido al sistema de circunscripciones electorales, asigna los asientos de una manera poco eficiente porque provoca una distorsión notable en el número de escaños asignados a cada partido. Con el número de votos en la mano, se puede comprobar que elección tras elección, los dos partidos mayoritarios, PSOE y PP, se benefician notablemente del reparto. Por encima del número de votos que recibieron, proporcionalmente.

Los siguientes partidos en tamaño, podemos llamarlos "terceros partidos", de implantación estatal, esto es, IU y UPyD, son los más perjudicados. En especial es sangrante el perjuicio que se le provoca a IU.

Los partidos más pequeños, podríamos llamarlos "cuartos partidos", los de implantación parcial en el territorio estatal o con menor base de votantes, como los nacionalistas, los regionalistas y los ecologistas, salen también perjudicados, si bien no tanto como los terceros partidos. Es falso el mito de que los nacionalistas abusan y se benefician del sistema electoral. Eso sólo lo hacen los dos grandes partidos.

Idiomas disponibles

Letra CLetra ALetra SLetra TLetra ELetra LLetra LLetra ALetra NLetra O
Lletra CLletra ALletra TLletra ALletra LLletra À

El sistema actual hace que los votos de los ciudadanos que habitan en provincias más pobladas valgan menos en asientos en el parlamento que los de ciudadanos que habitan en otras provincias menos pobladas. Pueden llegar a valer hasta 5 veces menos en asientos.

Hace que los votos de ciudadanos que apoyan a unos partidos valgan menos en asientos que los votos de otros ciudadanos que apoyan a otros partidos. Pueden llegar a valer hasta 7 veces menos en asientos.

Contenidos (mapa web)

Presentación

¿Qué es "Un voto, un asiento"?

Noticias

Las elecciones de 2008

La ley electoral vigente

El reparto justo

Conclusión

Encuesta

Contacto

Materiales

Con esta ley los partidos grandes tienen un porcentaje de escaños mayor que su porcentaje de votos en las elecciones. Y los demás partidos obtienen un porcentaje de asientos menor que su porcentaje de votos.

La ley electoral vigente favorece que se consolide progresivamente un oligopolio político, un bloque de dos partidos grandes que serán los únicos que representen siempre a todos los ciudadanos. Reduce las opciones de los votantes, reduce la variedad de pensamientos y de planes en el parlamento. ¿Realmente vamos tan sobrados de soluciones que sólo con las que nos aporten dos ya estaremos servidos?

Aumenta el riesgo de acabar teniendo dos partidos con soluciones muy parecidas a ciertos problemas. Con miedo a proponer soluciones diferentes a problemas sensibles y con necesidad de ser afrontados. Fomenta el "miedo a perder" el bastón de mando de un partido en beneficio del otro en lugar del "entusiasmo por ganar" en la construcción de unas soluciones ricas y flexibles. Cuando sólo hay un bloque de dos grandes partidos se tiende a temer hacer las reformas que seguro que benefician al país pero quizá perjudiquen a esos dos partidos.

La ley vigente fue formulada para la coyuntura de la transición democrática. Hoy en día nuestra democracia e instituciones son tan sólidas como las que más.

Estos defectos de la ley electoral se pueden corregir con cierta facilidad. La solución que yo propondría sería un sistema de elección totalmente proporcional para el congreso.

Con una ley proporcional, los votos de todos los ciudadanos, vivan donde vivan y voten a quien voten, valdrán los mismos asientos.

Se fomenta la construcción de un parlamento multipolar, donde las dos fuerzas que hoy en día son las mayores lo seguirán siendo, pues tienen una gran mayoría de votos, y donde otras fuerzas de menor tamaño tienen una presencia, una fuerza de representación ciudadana, adecuada al número de votos que han obtenido en las elecciones.

Una ley que sea proporcional en la conversión voto-escaño fomenta las mayorías simples por delante de las mayorías absolutas.

Con una ley proporcional los partidos tendrán (prácticamente) el mismo porcentaje de asientos en el congreso que su porcentaje de votos en las elecciones.

Una ley proporcional forzaría a que las leyes, las normas legales, fuesen fruto del entendimiento entre los distintos partidos políticos. Obligaría a los políticos a entenderse más. Las normas se construirían contando con más puntos de vista.

Si la ley fuera proporcional, los partidos grandes no podrían dormirse en los laureles y actuar con miedo a la pérdida del poder, porque no lo tendrían asegurado al haber más competencia. Permitiría ver la progresión de los distintos grupos medianos y pequeños según sus méritos y su programa, cuestión que hoy está prácticamente bloqueada porque esos asientos que se disputarían acaban fluyendo hacia los dos grandes por la distorsión a la hora de asignar los asientos de los diputados.

Con una ley totalmente proporcional los ciudadanos tendrían más opciones serias y realistas a la hora de votar, porque sabrían que partidos que no van a ganar las elecciones sí que podrían formar parte del gobierno e influir. Aumentarían las opciones, aumentaría la democracia.

Aquí he contabilizado el reparto injusto actual, pero hay un efecto "de segunda ronda" difícil de cuantificar, que es el de los votantes pragmáticos, que votan antes a quien creen que puede ganar aunque sea su segunda opción en lugar de a quien más les gusta, porque saben que es difícil que gane. Se acabaría con la falacia del voto útil. El voto útil debe ser aquel que tú le das al partido que te gusta más. El voto es de los ciudadanos, no de los partidos. Está mal que se use esa trampa psicológica.

Yo mismo soy votante potencial de la mayoría de los partidos de la cámara, votante exigente que "no es de ningún partido" porque cree que son los partidos los que deben "ser de los ciudadanos". Quiero que mi voto siempre valga lo mismo, vote a quien vote. Que no me coaccionen y que no me defrauden.

Unos partidos dejarían de tener una ventaja (que es innecesaria) sobre otros. La única ventaja que deben tener los partidos son los votos de los ciudadanos que han confiado en ellos.

Las instituciones serían más representativas (de más votantes), por lo tanto estarían más legitimadas. Eso influiría posiblemente en que bajase la apatía ciudadana por la política y los políticos, hecho muy negativo porque la política es básica en la vida en sociedad y es triste y perjudicial que los ciudadanos, que son la vida de esa sociedad, se sientan ajenos a ella. Aumentaría la motivación ciudadana por participar en la vida pública.

Un país tan grande y diverso como España, tan plural, estaría mejor representando por más de dos únicas fuerzas políticas. Todas y cada una con el reparto de asientos que corresponde a los votos, el congreso sería una más fiel representación del conjunto de la sociedad.

La situación social, política y económica de España ha cambiado mucho desde la transición. No podemos mantener como general una ley que se basaba en lo excepcional de su época.

Los beneficios de adoptar una norma electoral de reparto de tipo totalmente proporcional se ven claramente en contraste con los defectos de la norma actual de circunscripciones.

Entonces, ¿una ley nueva sería la panacea? No, no lo sería. Pero sí es un cambio muy necesario.


Actualizado a Viernes, 16 de Enero de 2009

Flecha a la izquierda. Página anterior Mapa web
Cambio de idioma
Flecha a la derecha. Siguiente página
Anterior   Siguiente

Ésta página ha sido optimizada para verse en una resolución de 800x600 píxels.

La primera versión de esta web fue desarrollada en Marzo de 2008.